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Venciendo la sombra: Abordando la impotencia

Por Redacción ALPHA Magazine

Venciendo la sombra: Abordando la impotencia

Recupera el control de tu vida íntima, rompiendo el silencio y encontrando soluciones y vuelve a disfrutar de una vida sexual plena. ¡No dejes que la disfunción eréctil defina tu felicidad!

 

Redacción ALPHA magazine

 

La disfunción eréctil, también conocida como impotencia sexual masculina, es la incapacidad persistente para conseguir o mantener una erección que permita una relación sexual satisfactoria.

Debe diferenciarse de otros problemas sexuales, como son la falta de deseo, las alteraciones de la eyaculación (eyaculación prematura, eyaculación retrasada y ausencia de eyaculación) o los trastornos del orgasmo.

La disfunción no es una enfermedad, sino un síntoma, es un síntoma de una afectación de vasos y nervios responsables de la erección, sea por tabaquismo, diabetes, hipertensión por el envejecimiento con la edad, sedentarismo, sobrepeso y obesidad, etc.

 

Causas psicológicas

En estos casos, el miembro no presenta ninguna alteración física, sin embargo, enfermedades como la ansiedad, provocada con frecuencia por el miedo a no conseguir una erección o a defraudar a la mujer, la depresión, los problemas con la pareja e incluso el estrés pueden afectar al acto sexual.

La preocupación excesiva por los problemas laborales, sociales o familiares implican que no se dedique la atención necesaria al acto sexual. La fatiga, la inapetencia, la falta de ejercicio, el insomnio o un fracaso laboral también desequilibran los reflejos sexuales.

 

Causas vasculares

Este tipo es muy habitual. El miembro no puede acumular la sangre necesaria para que se dé una erección, generalmente porque no llega en suficiente cantidad. Fumar, la hipertensión arterial, la diabetes, algunas enfermedades cardiacas y aumento en los niveles de colesterol en sangre pueden provocar trastornos vasculares que dificulten la erección.

 

Causas neurológicas

En estos casos se produce una interrupción en la transferencia de mensajes del cerebro al pene porque existe una lesión en los nervios implicados. Esto ocurre con las lesiones de la médula espinal, la esclerosis múltiple o tras algunas intervenciones quirúrgicas en la pelvis.

 

Causas hormonales

Son poco frecuentes. Generalmente se deben a una falta de hormonas sexuales masculinas.

Causas farmacológicas

Existen varios medicamentos que tienen como efecto secundario disminuir la capacidad de tener una erección. Entre ellos hay algunos fármacos para tratar la hipertensión, las enfermedades cardiacas y los trastornos psiquiátricos.

 

Síntomas

El principal es un cambio en la calidad de la erección, tanto en términos de rigidez, como en la capacidad de mantener una erección.

Si la impotencia se origina por causas físicas, uno de los principales indicadores en la incapacidad para tener o mantener una erección al despertarse por la mañana.

En cambio, si se origina por causas psicológicas, la impotencia suele producirse durante un periodo de tiempo concreto (mientras dure la situación de estrés, por ejemplo). Si persiste durante más de tres meses el paciente deberá buscar un urólogo especializado en andrología.

 

Prevención

La principal medida que los hombres deben tener en cuenta para evitar la aparición de la disfunción eréctil es la modificación del estilo de vida para evitar cualquier hábito que repercuta negativamente en las arterias y las venas, como fumar, el consumo de alcohol y grasas saturadas, la vida sedentaria y el estrés.

 

El papel del hombre

En lugar de caer en el desánimo, la persona a la que se le diagnostique impotencia o disfunción eréctil debe tomar medidas de carácter personal para contribuir a superar con éxito dicha condición:
  • Prepararse psicológicamente y mentalizarse de que a partir de aquel momento dejará de ser impotente.
  • Dialogar con su pareja sobre los problemas emocionales.
  • Mantenerse en buenas condiciones físicas y en un peso normal.
  • Asegurarse de que la impotencia no es consecuencia de una enfermedad: diabetes, esclerosis múltiple.
  • No ingerir alcohol ni consumir tabaco, pastillas para dormir, tranquilizantes, calmantes, etc.
  • Intentar el coito, aunque el pene no esté erecto (el coito es el estimulante sexual más poderoso).
  • Hacer una prueba con algún dispositivo mecánico estimulante.
  • Consultar siempre a los especialistas.

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